
¿Viajar o no viajar?
Cuando nos queremos ir de la casa de nuestros padres, nos queremos ir sea donde sea, da lo mismo el lugar. El asunto es estar sin esos personajes que te joden porque saliste y dejaste tu cama sin hacer, o porque tienes una colección de vasos en tu pieza.
Simplemente quieres escapar de ese lugar y hacer tu propio hogar donde ellos no tengan el poder sobre ti.
Ahora, si te vas a vivir con más gente, se complica la cosa puesto que tienes que congeniar los caracteres, mañas y tolerar costumbres diferente a las tuyas…. y millones de cosas más.
Pero lo bueno es que los fines de semana puedes ir donde tus padres y comer esa comida deliciosa que hace tu madre, asaltar la despensa, Â y diciendo que tu presupuesto no anda bien como para ir al supermercado, te llevas cuanta cosa pillas en la despensa a tu hogar.
¿Y si me tengo que cambiar de ciudad?
¡Armé mi familia! Nos vamos con monos y petacas al fin del mundo! Si eres parte de esas familias donde sólo hay un par de familiares, da lo mismo, no te dolerá mucho eso de tener que separarte de ellos, y no extrañarás las comidas de los domingos en la casa de la abuelita.
Ahora, el problema está si eres parte de las familias que parecen gitanos. Esas donde andan todos juntos siempre, que vacacionan TODOS juntos, y siempre, pero siempre se reúnen para todas las celebraciones. A ellos se les extrañará mucho.
Pero el dilema está en elegir ante la siguiente encrucijada: ¿la familia que siempre ha estado contigo, en todas y que ves todas las semanas, o la nueva familia que se te ocurrió formar?
Gran dilema, para que lo piensen y nos cuenten sus experiencias.

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