
Una serie reflejo de la clase media chilena
Mientras desayunaba el dÃa de Navidad en mi hogar, mi madre educadora me contó que una apoderada de su colegio “trabaja por allá arriba”. Acto seguido, le pregunté por qué hay que asociar el término “arriba” al poseer gran poder adquisitivo si siendo que por acá “abajo” también hay familias que poseen grandes fortunas y que por último conocen más como es la realidad de Santiago. Además, por allá arriba hay bastantes personas que no son como esas que viven en grandes casas; más bien son chilenos clasa baja y media, como la gran mayorÃa de nosotros.
Vivimos tratando de llegar lo más arriba posible y ojalá vivir en Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y los sectores altos de Peñalolén y La Florida. Pero  como comenté anteriormente, ¿es posible que la clase media logre escalar tan alto, siendo que la oferta inmobiliaria casi en su totalidad se distribuye en las comunas de abajo y hace que nos mantengamos donde mismo, manteniendo la economÃa de este paÃs gracias al endeudamiento?  Con esto se logra que la clase media esté posicionada en La Florida, San Miguel, Santiago Centro y casi la totalidad de la comunas de la región metropolitana, manteniendo a esta clase pujante a raya.
¿Es posible optar a casas o departamentos que cuestan sobre los 150 millones de pesos e incluso mucho más? Creo que es casi imposible, a no ser de que nos ganemos el Kino, Loto u otro juego que nos entregue millones y millones, para obviamente comprar al cash, ya que ni hablar de un crédito hipotecario por ese monto, puesto que no calificamos como sujetos de crédito.
Vivimos pagando préstamos, a eso sumamos el hipotecario y nuestro sueldo estándar entra y sale para pagar… Ante esta realidad, qué posibilidad nos va quedando de vivir arriba, me refiero más allá de Providencia?? Ninguna!
Sabemos que la distribución del ingreso está más que mal repartida y que nos pagan o contratan dependiendo si el jefe de turno es amigo de tu padre o madre; o por tener cierto apellido que nos permite optar a mejores trabajos y sueldos (nepotismo). Pese a esto que no es ninguna verdad develada, me pregunto y les digo a los señores que manejan la economÃa de este paÃs (y no es el ministro de Hacienda): ¿alguna vez podremos tener un paÃs más igualitario, en donde todos podamos optar a lo que aspiramos y deseamos, me refiero a un hogar propio y digno?
Santiago es para todos y si bien existe una marcada diferencia entre barrios y comunas, ¿no será posible que todos podamos optar a vivir algún dÃa donde más nos guste? ¿Será que algún dÃa los bancos entenderán la necesidad de vivir mejor sobre el lucro que perciben ellos? ¿Será posible como dicen por ahÃ, tener un Chile más justo (frase de moda hoy en dÃa) en donde podamos elegir nuestro hogar por dónde queremos vivir y no por donde nos alcance el bolsillo?
Quiero vivir en una comuna limpia, bonita y ordenada, con grandes áreas verdes y parques, donde salir a correr, caminar o hacer nada con la familia. Pero claro, optar a un departamento o casa sobre las 6.000 UF es mucho y no me alcanza (frustración).
Señores empresarios, presidenciables e instituciones crediticias, reflexionen sobre la calidad de vida a la que podemos aspirar los chilenos. Un ciudadano contento en su hogar produce mucho más. El costo-oportunidad sigue y seguirá siendo positivo para ustedes.
Favor, despertar y comentar.
Saludos.

Santiago está geográficamente en desnivel, y en un principio el “Barrio Alto” se denomina de esta manera porque está a mayor altura geográficamente dentro de la ciudad.
Ahora lo que mencionas suena muy bien y es lo que todos quisieramos, vivir en el lugar de la ciudad que nos plazca, pero en verdad es una utopÃa, dudo que alguna vez sea posible, menos dada la idiosincracia chilena y que nos encanta hacer diferencias y segregar a las personas, para bien y para mal, asi que el dÃa que empiecen a poner viviendas sociales en el barrio alto la gente va a comenzar a moverse a otros sectores.
Por ejemplo en el siglo XVIII la clase alta vivÃa en el centro de Santiago o en Providencia, y hoy en dÃa a tendido a irse más arriba y más lejos, para marcar la diferencia, asi han surgido sectores como Chicureo, Santa MarÃa de Manquehue, San Carlos de Apoquindo, etc…
Pienso que lo realmente lamentable es la “fealdad” a la que están condenados los vecinos de barrios más humildes, con eternas veredas grises, en las que apenas se asoma un árbol escuálido. Ojalá algún dÃa todas las comunas cuenten con espacios de encuentro, con plazas, con árboles, con veredas donde crezca pasto y no sólo piedras, con contenedores de basura que eviten que los desechos se diseminen por ahÃ, en fin.
Como bien decÃa Aldo, la segregación va a existir siempre y los llamados barrios altos se han ido desplazando, pero es mucho pedir que los barrios medios y bajos sigan siendo medio-bajos, pero dignos?
No me importarÃa vivir toda mi vida en La Cisterna si supiera que tendré las mismas plazas tranquilas que hay en Ñuñoa por ejemplo para sacar a pasear a mis hijos en coche, y tranquilas veredas sin hoyos para salir a caminar a paso lento con mis padres por las tardes.
Pienso que eso es lo más frustrante, que lo “bello” esté reservado sólo para quienes tienen acceso a pagar por esa calidad de vida.